martes, 18 de marzo de 2014

Trance final

Hoy reproducimos dos sonetos del gran Javier de Bengoechea (Bilbao, 1919), posiblemente el mejor poeta vasco que ha escrito en castellano, aunque a lo largo de su vida también ha sido abogado, crítico de arte e incluso cronista taurino, bajo el sobrenombre de "Tabaco y oro". Su tercer libro, Fiesta Nacional, escrito en 1959, fue finalista del prestigioso Premio Boscán. La piel de toro, como él mismo afirmó, está llena de agujeros, pero de esos jirones, de vez en cuando, emergen héroes, hombres buenos y poetas.


Desfilo yo
 
Algunos me reprochan la sonrisa,
impropia de estos tiempos, de este tema.
Son muy pocos, ya sé: no soy problema
de gravedad -oh,no- sino de risa.

Para pisar el ruedo se precisa
estar en gracia, y ése es mi sistema.
Y más, cuando es la gravedad extrema
por ser el propio miedo el que se pisa.

La procesión, si sale, irá por dentro.
Dentro de nada, habré llegado al centro
de la cuestión. Andar es bien sencillo.

Y aunque pregunto, y nadie me responde,
adónde vamos a parar, adónde,
sigo haciendo con gracia el paseíllo.



Trance final
 
Siempre será espantosa una cogida.
Muchos siglos de sangre chorreando,
hermosa plaza, España, van llenando
hasta el borde la taza de la vida.

Mas pese a todo sigue la corrida.
Otro toro, otro toro ¿y hasta cuándo?
Sobra el valor. Se necesita mando
que temple con sosiego la embestida.

Es una cosa de hombres, claro. Las cuadrillas,
los montados, soberbios alguaciles...
La maravilla de las maravillas.

Santíguate, mi España. Ahora diles
que tú ya estás hincada de rodillas
frente a la oscura puerta de toriles. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Tú eres mi marío


"[...] El machismo de la época era asumido de tal modo que la infidelidad del hombre era considerada una cosa casi natural que muchas mujeres aparentaban ignorar y aceptaban con resignación. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en una copla grabada en 1948 por Concha Piquer y titulada Como si fuera verdad, de la que escogemos los siguientes versos.
 
Pensando en la otra me besas mintiendo
y a veces su nombre te sube a la boca.
Yo bien que lo escucho mas sigo fingiendo
porque tengo miedo de volverme loca.
 
Por la gloria de tu mare,
miénteme por caridad,
para que yo me lo crea
como si fuera verdad.
 
Dime que me quieres mucho,
que a nadie quisiste más,
dilo cerrando los ojos
como si fuera la verdad.

 
Más resignada que la protagonista de Como si fuera verdad es la de otra tremenda copla titulada Tú eres mi marío, de la que ofrecemos unos versos.
 
Por qué inclinas la cabeza,
por qué llegas a la mesa
sin mirarme cara a cara.
¿Qué cavilas? ¿Dónde estás?
Como si un remordimiento
te amargara el pensamiento
y un delito me ocultaras
que no puedes confesar.
¿Qué te pasa a ti, alma mía,
que desprecias la comía,
que te está asomando el llanto
sin motivo ni razón.
Y te pones amarillo
cuando miras el cuchillo
como si te diera espanto
de una mala tentación?
 
Toma tu copita,
tu cigarro puro,
y anda y que te miren las niñas bonitas.
¡Te tengo seguro!
Que si ayer viniste
casi amaneciendo
fue por los amigos, que te entretuviste,
¡Yo tó lo comprendo!
Yo soy muy dichosa,
yo no desconfío.
Por más que le gustes a las buenas mozas...
¡Tu eres mi marío!
 
¿Por qué duermes intranquilo?
¿Por qué vives siempre en vilo
si yo no te pido cuentas
de ande vienes y ande vas?
¡Si es por mí por quien suspiras!
Lo demás sé que es mentira.
Ni le pasas una renta,
ni es tu amó, ni lo será.
Ni mereces un castigo
porque hablando tú conmigo
te equivoques y me sueltes
otro nombre de mujer.
Son cosillas pasajeras
que si yo me las creyera,
mereciera hasta la muerte
por dudar de tu querer...
 
 
Vemos hasta qué delirantes extremos podía ser aceptada la infidelidad masculina, y asusta un poco pensar que esta canción se escuchara en serio y se admirara a aquella mujer por su actitud".
 
PIVE AMADOR
El libro de la copla

viernes, 14 de marzo de 2014

La vida entre dos rebanadas de pan de molde


Antes de que España fuera invadida por una pandilla de cursis, a los sándwiches se les llamaba emparedados y al Bimbo sin corteza, pan inglés. En 1939, en este país había menos cursis y más espabilados. A esta segunda categoría pertenecía Antonio Rodilla, un guijuelense de 30 años que regentaba una pequeña charcutería en Callao, en pleno corazón de Madrid. Allí vendía, con éxito, embutidos traídos de su tierra que enloquecían a la sociedad más adinerada de la postguerra. Tras viajar fuera de España y conocer mundo, Antonio, que había pasado la contienda negociando en Tetuán, tuvo la idea de combinar sus fiambres con un pan mucho más ligero, sin corteza pero con algo de grasa, denominado "inglés".
 

Antonio, obsesionado, comenzó a investigar en el sótano de su charcutería hasta que dio con la receta de aquel exótico pan. ¿Qué mejor manera para aprovechar las traseras de las barras de jamón o de queso que hacer emparedados con este pan sin corteza? Inventó, así, en 1940, el "bocadillo de la clase alta", mucho más refinado que el bocata de tortilla al uso. El éxito fue descomunal. Cada fin de semana, cuando los sombríos madrileños salían de los cines de Callao y la Gran Vía, iban de cabeza a la charcutería de 60 metros cuadrados de Antonio, donde compraban, para llevar, varios emparedados a 3 y 4 pesetas con un vaso de agua, cortesía de la casa. Entre sus clientes más asiduos se hallaba Machín, quien tenía una debilidad por el emparedado de jamón serrano.
 
 
Durante los años del desarrollismo, Antonio creó el "sándwich" de ensaladilla rusa, una auténtica revolución hasta nuestros días, pues sigue siendo el producto más vendido de la carta. Un poco más adelante, en 1972, Rodilla abrió un segundo local en la calle Princesa, ya con barra y mesas.
 
 
En 2014, el negocio del charcutero Antonio, ya fallecido, cumple 75 años. A menudo, cuando tengo clase en el Instituto Francés, me gusta sentarme ante la cristalera del Rodilla de la calle Génova y contemplar al personal. Veo a las alumnas del Institut rematando sus deberes y a los camareros memorizando una larguísima lista de emparedados que les encargan los clientes. La variedad es descomunal, e incluso tienen uno especial para cursis, de pavo con miel y menta.
 
 
Si a un españolito de la postguerra, radiante con su emparedado de foagrás y su vaso de agua, le dices que, 75 años más tarde, en España comeríamos "sándwiches" integrales de pavo con miel y menta y Coca-Cola Light, le da un joenco del que no se recupera ni con las maracas de Machín.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Copla a las seis y media de la mañana

La voz del cante es un poema escrito por el gran César González-Ruano. Las fotos que ilustran el texto pertenecen a otro genio, Lucien Clergue, quien, por cierto, este San Isidro expondrá en Las Ventas.


El toro de la copla en la escalera
su aliento, alcohol y nardo resbalado...

trae a mi corazón, y en el tejado
nubes pintan de azul la primavera.

¿De quién es esta voz? ¿En qué barrera,
fuera de su garganta, hacia el dorado
redondel, de sí misma, fleco airado,
rumbo y grito, la vi, matriz torera?

Infanta sin Ravel, blanca de cales
resucita de pie y pide aguardiente
la mañana fantástica española.

Y el sol, llave de oro en los portales,
saca ese toro popular, caliente,
de la flamenca voz que canta sola.
 
 
Antes del inventor del ven y el vete,
y que el cante flamenco y el engaño
de dos por tres más uno fuera siete
y en doce meses nos cupiera el año...

martes, 11 de marzo de 2014

Oraciones para encontrar marido

El sábado se celebró el Día Mundial de la Mujer, posiblemente la efeméride más absurda, insultante y ñoña del calendario. Desperté con la cursi de Isabel Gemio soltando memeces sobre la igualdad, la sensibilidad y la empatía, y casi lanzo el reloj-despertador por la ventana. Hacía una mañana espléndida, por cierto. A la señora Gemio y demás congéneres feministas les gustará conocer la bonita historia de la santa Catherine, patrona de las mujeres solteras a las que se les pasaba el arroz.
 
 
Santa Catherine d´Alexandrie vivió en el siglo III. Su leyenda, que llegó a Francia gracias a los Cruzados, cuenta que murió joven y mártir. Desde entonces, cada 25 de noviembre, las muchachas de 25 años que aún no habían contraído matrimonio se ponían unos sombreros bastante estrafalarios (con adornos verdes y amarillos) y peregrinaban hasta el altar de Santa Catherine para peinarla con la esperanza de encontrar un marido. Mientras, rezaban: "Sainte Catherine, aide-moi. Ne me laisse pas mourir célibataire. Un mari, sainte Catherine, un bon, sainte Catherine; mais plutôt un que pas du tout". Finalmente, marchaban al baile. Allí se las identificada fácilmente por sus estrambóticos tocados.
 
 
Aún hoy, en algunas zonas del norte y el este de Francia, los 25 de noviembre, las amigas solteras (las "catherinettes") se regalan sombreros y postales, organizan concursos para ver quién hace el gorro más bonito, se ponen de vino como el modorro... En fin, una fiesta mucho más simpática y políticamente incorrecta que el insoportable Día Mundial de la Mujer. Además, aquí, en España, tenemos maravillosas coplas que rezan sobre el asunto, desde En el último minuto ("yo andaba navegando por los treinta, sin el amor que tanto deseaba, y entre mis labios, triste y macilenta, una rosa sin tallo se quemaba") hasta Soltera yo no me quedo ("igual que Sansón acaba con todos los filisteos, por más que me pongan trabas, soltera yo no me quedo"), sin olvidarnos de Compuesta y sin novio ("¡son muchas complicaciones! ¡soltera pa´toa la vida!").
 

lunes, 10 de marzo de 2014

Toreros de bambú


Existen toreros que siguen usando una caña de bambú como ayuda. O que torean monterados. Casi nadie los comprende. Son de otra época. Los últimos románticos, tal vez. Realizan una tauromaquia extraña, sobre los pies, nada parecida al ballet, y excesivamente vigorosa para estos tiempos que corren. ¡Ah! Y jamás les suenan los avisos. Todo resulta raro. Por eso, de vez en cuando, el público les pita o demuestra ante ellos una dolorosa indiferencia. Es como si en el restaurante de Ferrán Adriá, en vez de la ensalada con tomates esféricos, muelles de aceite de oliva y lazos de zanahoria con sorbete concentrado de mandarina, sirvieran una olla de lentejas. Por si fuera poco, estos toreros, que lidian unos bichos que de vez en cuando tiran bocados, no se ponen bonitos. ¡Y se van de la plaza sin cortar orejas a porrón! Puffffff, ¿qué contar mañana a los compañeros de la oficina? ¿Que nadie salió a hombros ni hubo indulto? ¡Qué poco cool!
 

Así está el patio. Rafaelillo, Fernando Robleño y Javier Castaño, con sus respectivas cuadrillas, anduvieron poco cool ante los guapos Adolfos. A cambio estuvieron hechos unos tíos, muy por encima de los siete toros que asomaron por el ruedo de Valencia. Rafaelillo -que en un gesto de hombría brindó a su compañero Antonio Ferrera- sorteó el lote más peligroso y, por tanto, el más entretenido para los espíritus trogloditas. Se fajó con arrojo y dio una merecida vuelta al ruedo tras pasaportar a su primero. Robleño, que tiene la negra, se llevó los dos peores toros, descastados e intoreables. Al quinto bis le metió un sopapo que lo dejó tiritando. Tras el estoconazo, él mismo resumió su tarde con la siguiente frase: "Imposible hacer más". En cuanto a Castaño, realmente valiente, tragó quina esforzándose en torear muy despacio. Lástima que la espada siga fallando. Entre los hombres de plata, destacaron Ángel Otero, Pascual Mellinas, Marco Galán, Fernando Sánchez y David Adalid, que sufrió una fea paliza en el sexto. La corrida de Adolfo Martín salió floja y descastada, con los toros doblando las manos y sin soportar más que dos picotazos de trámite. 
 
 
Sin embargo, este toreo incomprendido, a menudo ruinoso y otras grandioso, casi a extinguir,  sigue llenándome más que el paripé social de Olivenza. Con esto no quiero decir que exista sólo un camino, pues considero perfectamente viable -y deseable- que convivan ambas "tauromaquias", pero con justicia y coherencia: no le pidamos a Adriá un cocido tradicional ni a Casa Paco una tortilla deconstruida.
 

Fotografías de Fran Jiménez, Aplausos y ABC
 

sábado, 8 de marzo de 2014

Madrugada del destierro y de croquetas

"Como un verso de Rafael Montesinos, tan melancólico, tan delicado; como una flor guardada entre las páginas de un devocionario, tan frágil, tan sustraída del tiempo su hermosura desangrada; como un fino relicario que guardara las lágrimas de la Virgen, crece en la despojada Anunciación el leve palio de la Virgen del Valle" (Carlos Colón).
 

Este miércoles, marcado con ceniza, dio comienzo la Cuaresma. En Casa Ricardo retiraron sus famosas croquetas de jamón para cambiarlas por las de bacalao. Un día antes, el 4 de marzo, se cumplió el noveno aniversario del fallecimiento del gran poeta sevillano, y doble Premio Nacional de Literatura, Rafael Montesinos.  
 

Ya duele el azahar en la memoria.
Cómo lastima la luz aquella.

Ahora,
un incensiario de plata - péndulo de plata
del reloj de mi tiempo- estará dando
mi pena en un punto en aquel sitio.

Duele el incienso, duéleme en el alma
la lenta cera ardida, oigo el ruido
de los pies que sisean bajo el paso
en el silencio de la madrugada,
como llamando, ¿a quién?, como llamándome.

Regresando estará la luz ahora
a la ciudad que es suya, a su costumbre
de ser azul y cielo y siempre mía,
y avanza a paso largo la memoria
de regreso a su casa.

Es cruel el destierro. cae de bruces
sobre la dolorosa dicha aquella.

Intentar levantarlo
es más cruel aún. Quiere estar solo,
entre dos luces, por aquella calle.

Donde nací una vez moriré siempre.
 
(Rafael Montesinos)

 
Y aunque ya estemos en Cuaresma y andemos tiesos o cenizos, a nadie le amarga una croqueta, incluso siendo de bacalao. Para no pecar más de la cuenta.
 
Yo sé que no necesitas
que a ti te llamen cloqueta,
ni cocina de diseño,
ni papelón, ni menestra,
ni que destrocen tu cuerpo
por tu abdomen, regordeta
ni recetarios de nácar,
ni Arzak, ni Adriá, ni monsergas,
ni platos de pura plata,
ni alabanzas sempiternas,
a esa cara tan gitana
bronceada en cazoleta.
Yo sé que tú no me pides
rebozado de primera,
mil besos de pan rallado,
profusión de servilletas,
título de capitana,
ni una corona de Reina,
ni compaña de otras tantas
cofradía croquetera.
 
(Antonio Cattoni)

jueves, 6 de marzo de 2014

Los gustos de Belmonte

Viendo reír a Belmonte cuando se habla de supersticiones, y oyéndole exponer sus gustos, nadie diría que este muchacho es sevillano, y además torero. Más bien parece un yankee práctico y escéptico.
 
- La prueba de que no creo en esas cosas -contesta cuando se le pregunta si es supersticioso- está en que la vez primera de toreé en Madrid, que era un día en que se iba a decidir mi porvenir, llevé un mozo de espadas que era tuerto... El que yo tengo, que es además un buen amigo mío, estaba enfermo; el tuerto se me ofreció, y yo le dije: "Sí, hombre, sí: echa p´alante pá que traguen paquete todos estos...". Y no me fue mal con él, gracias a Dios.
 

En otras cosas, los gustos de Juanito, son también "escépticos". La lotería, por ejemplo, no le gusta. La cree, según afirma, un mal, causa de muchos males.
 
- Y por eso -añade firme en su juicio- tengo hacia ella aborrecimiento.
 
Al extremo, es verdad, que alguna vez que, en su último tiempo, le obsequiaron con participaciones, las rechazó si tenía confianza, o las regaló apenas las hubo recibido.
 
En la mesa, sus gustos son también delicados.
 
- Como de todo -dice- porque de todo tengo costumbre de comer; pero si puedo elegir, tomo cosas ligeras, generalmente que no sean de carne. Los calamares, por ejemplo, son, entre todos, mi plato favorito.
 
 
[...] - Y los toros, ¿cómo te gusta verlos cuando eres tú en ellos espectador?
 
Juan Belmonte responde:
 
- Al sol. Si yo no temiera que mi gesto se comentase y se me dijera cursi y tonto, los vería siempre desde un tendido de sol. Porque, yo no sé explicarlo bien, pero desde la sombra me parece que se ven de otra manera menos artística, menos castiza, menos española... ¡Yo no sé, no sé!...
 
FRANCISCO GÓMEZ HIDALGO
(abril de 1913)

miércoles, 5 de marzo de 2014

Sólo se envejece cuando no se ama

"Somos las películas que hemos visto"

El amor
 
En muchas películas se ve bien claro lo que es. En Tú y yo, en Un extraño en mi vida, en Robin y Marian: el acercamiento, la aproximación de dos intimidades, de repente o poco a poco, depende. El enamoramiento -Seven Men From Now, Tierras de penumbra- es el deseo de abrir al otro tu intimidad, tu vida, a la vez que el otro, casi al mismo tiempo, también te abre las puertas de su yo.
 
 
El amor es como el Universo. Es otro Universo. Una mirada. El Big Bang es lo que se produce entre dos parpadeos. El amor se acaba, sí. Lo que permanece es casi siempre su efecto. Como en el Universo. Una cosa más: cuando te enamoras, te ríes como jamás te habías reído. El amor siempre entrena la risa. Con cada nuevo amor no digo yo que renace el género humano, pero sí evoluciona para algo mejor, infinitamente más bueno. "Sólo se envejece cuando no se ama". La frase es mía. De Volver a empezar. Se envejece cuando no hay instinto de supervivencia, cuando no hay curiosidad.
 
 
La belleza
 
¿Qué pasa con la belleza? Una mujer bella, sí. Una película rebosante de hechizo, sí. ¿El hechizo es belleza? No sé qué es "la" belleza. Nadie lo sabrá nunca. Una chica me parece atractiva, pero a otros no. Igual ocurre con un mueble, con un cuadro, con una obra de teatro o con una casa. Es cierto que lo que me gusta a mí termina gustándole a "casi" todos. Pero no, no sé definir lo bello, lo hermoso. Estoy a favor de que eso que pomposamente definimos como "la obra", debería ser un reflejo de su autor. Cuantos más reflejos de su creador o creadora tenga la obra -es decir, cuanta más sinceridad se sume-, esa película, o ese cuadro o ese edificio será mejor. ¿La belleza está dentro de uno? ¿La belleza es la sinceridad? ¿La belleza es lo sexy? ¿Curvas o ángulos? Hasta las Hepburns (Kate y Audrey), se llevaban las curvas... Me he perdido. La belleza es... ¿Cuándo uno siente la necesidad de ser mejor? Sí, yo me inclino a creer que eso es la belleza más que el Partenón. ¿El "Pata Pata" de Miriam Makeba es "bello"? No lo sé, pero me gusta, me anima.
 
 
En El Señor Skeffington, un melodrama Warner con Bette Davis y Claude Rains, se escucha: "Una mujer sólo es realmente bella cuando es amada".
 
JOSÉ LUIS GARCI
 


martes, 4 de marzo de 2014

A la vera del Belmonte Rubio

A doña Concha Piquer nunca le gustaron los toreros... y sin embargo, acabó casada con uno, Antonio Márquez y Serrano. Cosas de la vida. "El Belmonte Rubio", como se le conocía entre los aficionados, tomó la alternativa en Barcelona de manos del Pasmo de Triana en 1921. Con la Guerra Civil, decidió retirarse de los ruedos y apoderar a su esposa, quien tenía más reaños que medio escalafón. Solía decirle: "Concha, si fueras toro, te cortarían siempre las orejas".
 
 
Ella recuerda así su primer encuentro durante un baile de máscaras, cuando Márquez aún estaba casado con la cubana Ignacia Gloria de Arechavala: "Yo lo había visto torear y ya me había fijado en sus ojos azules; le llamaban el Belmonte Rubio, y pensé que aquel hombre no se me podía escapar. Me enamoré de él por los ojos, por eso mi hija Conchín los ha sacado igual. Luego nos encontramos en un baile de máscaras en el teatro de la Zarzuela, donde yo iba a todo meter, y se quedó patidifuso, era el año 1928".
 
 
Ya ven: Antonio Márquez también era hermoso y rubio como la cerveza, aunque no sabemos si lucía un corazón tatuado en el pecho. El caso fue que, a pesar del matrimonio con la cubana, el torero y la coplera acabaron sorteando aquella "callejuela sin salida" y nadie se perdió en la revuelta de una sortija dorá. Ya podían clavar puñales o cruzar tijeras que aquella pareja estaba destinada a convivir para los restos.
 
 
Doña Concha nació en diciembre de 1906, en mitad de una tormenta, justo cuando caía un rayo descomunal. Esa tempestad, sin duda, influyó para siempre en su carácter de trueno. Incluso su final fue borrascoso. En 1958, actuando en Isla Cristina, le falló la voz, a causa, probablemente, de una faringitis mal curada. Al terminar la actuación, reunió a la compañía y les comunicó: “Hoy han escuchado ustedes por última vez a Conchita Piquer”, y dicho y hecho, se retiró definitivamente. Falleció en 1990, dos años después de Antonio Márquez. Sus últimas instrucciones iban dirigidas a su hija Conchín: "Que me pongan en un ataúd donde no entren bichos y vestidme con el traje de La Parrala".
 
 

lunes, 3 de marzo de 2014

Matisse dibuja el nacimiento del Minotauro

"Rey, así miran los dioses y los héroes. Tú mismo, ¿qué ves del día sino la noche, el miedo, el Minotauro que has tejido con las telas del insomnio? ¿Quién lo tornó feroz? Tus sueños".

En 1928, el escritor Henry de Montherlant escribió una nueva versión del mito de Pasifae, la madre del Minotauro. En los años cuarenta, coincidiendo con una serie de sesiones para realizar el retrato del escritor, el pintor Henri Matisse aceptó ilustrar el libro, titulado Pasiphaé, Chant de Minos. Tras seleccionar algunos fragmentos del cortejo entre la diosa y el semental blanco, Matisse los plasmó en varios grabados de enorme sencillez y belleza.
 
 
La femme s´est approchée de l´olivier où les taureaux se sont fronttés.
Elle y pose sa joue... Elle l´embrasse...
 
 
Il est trop grand pour ma bouche. Il y fond, comme un fruit.
Il m´y fait un froid adorable.
 
 
"El toro vino a ella como una llama que prende en los trigos. Todo el oro fúlgido se oscureció de pronto y Axto, desde lejos, oyó el alarido de Pasifae. Desgarrada, dichosa, gritaba nombres y cosas, insensatas nomenclaturas y jerarquías".
(Julio Cortázar, 1949)

sábado, 1 de marzo de 2014

Comulgar con ruedas de molino

¿Qué significa la expresión "comulgar con ruedas de molino"? Según el diccionario, creer o aceptar ingenuamente algo que difícilmente podría ser posible. Proviene del contraste exagerado entre una hostia sacramental y una rueda de molino, objeto imposible de digerir por su gran diámetro. Quien comulga con ruedas de molino está dispuesto, por tanto, a "tragarse" la mayor de las mentiras.
 
 
El escritor Dionisio Ridruejo le dedicó un bello poema a la piedra del molino:
 
El recto andar del agua prisionera
se hizo círculo y copla en tus ardores,
pan de roca, en tu danza molinera,
alegres de tus albas mis rumores.
 
Sol de espigas, tus labios giradores,
labios del llanto, pesadez ligera,
enmudecen tu amarga primavera,
luna muerta en el llanto de las flores.
 
Hoy te miro, descanso del camino,
moneda del recuerdo abandonada
en la quieta nostalgia del molino.
 
Cíclope triste, el ojo sin mirada
y la forma andadora sin destino,
en el eje del aire atravesada.
 

Y si hermoso es el poema de Ridruejo, bien puede competir en emoción con la copla que Rafael de León y Juan Solano compusieron en 1968, "Con ruedas de molino". Aunque la versión más popular fue la grabada por Rocío Jurado tres años después, existen otras menos afectadas.
 
Una yegua de celos colorada
corre llena de furia por mi frente
y galopa de oriente hasta occidente
en busca de tu falsa coartada.

Porque yo, sé de más que en esta hora
hay alguien que los labios te devora
 y comparte contigo pan y vino.

Mas como de perderte tengo miedo,
no ahondo en la maraña de tu enredo,
y comulgo con ruedas de molino.
 
 
En este país, la clase política se empeña en que comulguemos con ruedas de molino casi a diario. Y ya llevamos un tiempo atragantados.