miércoles, 12 de junio de 2013

Hampa taurina


Esta semana hemos presenciado un entrañable episodio tauro-mafioso en el tweetendido. El martes, a la hora del almuerzo, el empresario y apoderado Javier Chopera -sobrino de Choperita y primo de los Choperones-, se dejó caer con el siguiente mensaje:


A raíz de este sobrecogedor tuit, se produjo una cascada de respuestas de lo más ingeniosas y variopintas:

(Pinchar sobre las imágenes para verlas a mayor tamaño)

Poco después, el propio Javier Chopera volvió a escribir para pedir disculpas públicas por el canal elegido para ejercer de cobrador del frac. Un mal día lo tiene cualquiera.
 

Sin embargo, como este blog lo visitan grandes cinéfilos, el rifirrafe de Chopera-Adame nos da pie para rememorar algunas obras maestras sobre el cine de gánsters.
 
 
Tras el precedente de la película muda Underworld (Josef von Sternberg, 1927), la época dorada de este género duró apenas cinco años, entre 1929 y 1935, un intervalo de tiempo en el que se rodaron unas 250 películas relacionadas con el crimen organizado. Tres de ellas componen la joya de la corona mafiosa: Hampa dorada (Mervin LeRoy, 1931), El enemigo público (William A. Wellman, 1931) y, la sublimación, Scarface, el terror del hampa (Howard Hawks, 1932). Desde entonces, los gánsters siempre tendrían las facciones de James Cagney y Edward G. Robinson (no termino de decidir quién de los dos interpretaría mejor el papel de Javier Chopera).
 

Antes de que entrara en vigor el gazmoño Código Hays -promovido por grupos católicos-, todos estos guiones se narraban desde el punto de vista del gánster, a quien se le terminaba tomando un enorme aprecio. A partir de 1943, el crimen empezó a perder justo antes del "The End" y la policía dejó de estar corrompida, al menos en la gran pantalla. Una sosería. Tras la Segunda Guerra Mundial, el cine de gánsters se transformó en cine negro o film noir, más sofisticado, más prodigioso, pero también más light.
 
 
Creo que en el mundo taurino debemos aparcar las florituras y resucitar a los auténticos gánsters. Javier Chopera ha dado un paso en la buena dirección. Ya que hemos perdido la emoción en el ruedo, lo recuperaremos en las callejuelas contiguas a las plazas de toros.
 
 

martes, 11 de junio de 2013

Los titulares en tinta roja

"No sé cómo los periódicos pueden hacerse sin café de verdad -no de máquina-, sin tabaco y sin whisky. Los de ahora están peor escritos y con demasiados comunicados de prensa. Mi gran fuente de inspiración para mis artículos es Mercadona, adonde me iré en cuanto acabe esta entrevista" (entrevista a Antonio Burgos en el ABC de este martes).


A Antonio Burgos -uno de mis periodistas de cabecera- acaban de concederle el premio Luca de Tena. Olé. Sus "recuadros" mantienen viva la más brillante literatura costumbrista española y, por si fuera poco, además de aficionado a los toros, es uno de los mayores conocedores de la canción popular andaluza. Su libro "Rapsodia española", una deliciosa antología de la poesía nacida del pueblo, se ha convertido en la Biblia de todos los que amamos la copla y la "cultura rancia". 


Tiene razón el señor Burgos cuando afirma que las redacciones de los periódicos cada día se asemejan más a la sala de espera de un hospital: perfectamente esterilizadas e higiénicas, sin una voluta de humo, pero frías y sin alma.
 

Yo comencé a trabajar en una redacción donde se fumaba mucho. Entré de becaria en septiembre de 2007. Mi jefe era el clásico periodista vividor, con el pitillo en los labios y múltiples corruptelas, de mucho nervio, camisa entallada, y al que le sentaba mal envejecer. Digo clásico pero ya quedan pocos así. Algunas madrugadas, en una grieta de debilidad, tras una sobredosis de mentiras que le reportaban un sobre lleno de billetes, le martilleaba, levemente, la mala conciencia. Decía que un buen periodista jamás se apoyaba en el respaldo de la silla: debía estar siempre en tensión, siempre en el filo, siempre alerta.
Cuando quería una entrevista, nos soltaba como perros de presa, a la yugular, y pobre de nosotros si escapaba iba vivo. Aprendí mucho de él. A pesar del hambre -cenar en esa redacción era misión imposible-, guardo buenos recuerdos de aquella época.
 

Ahora, como dice José Luis Alvite, otro periodista que debería leerse en todas las Facultades de Comunicación, queremos tener vicios que sean virtuosos.
 

"Lo malo es que nos hemos mezclado con el poder y con las finanzas y hemos olvidado a quienes esperaban nuestras noticias en el quiosco con el sueño en los ojos y una moneda en la mano. Curiosamente, las redacciones tienen ahora un aspecto más aséptico que cuando yo me senté por primera vez en una y lo primero que hice fue aplastar una cucaracha con el mazo de la baraja. En cualquier redacción hay ahora más limpieza que en la mejor perfumería de la ciudad y más higiene que en cualquier hospital. Pero, ¿y el entusiasmo? ¿Y aquella sagrada sensación de que la gente esperaría a primera hora por nuestro trabajo en el quiosco de la esquina? ¿Y qué ha ocurrido para que nos demos cuenta de que lo que las nuevas generaciones aprenden en las facultades no es en absoluto mejor que lo que habían aprendido aquellos otros periodistas sentados en el sillón del peluquero?" (Alvite).
 
 

lunes, 10 de junio de 2013

La bola de cristal de Choperita y el regreso al puticlub

"Antes no había corrupción. Había hepatitis, cirrosis... porque el periodista tenía vicios. Ahora, corruptelas" (José Luis Alvite).
 

La pasada madrugada, ya en la cama, en vez de enchufarme unos tangos del Cabrero, Le Meteque de Moustaki o unas rancheras de José Alfredo, tuve la desafortunada idea de poner en la radio el programa de Molés. Para abrir plaza, entrevistaron a José Antonio Martínez Uranga, Choperita, que tenía la noche llorica y soltó perlas como que al mundo taurino no le quedaba mucho tiempo de vida, una generación a lo sumo. Lo suficiente, pues, para cubrir los gastos de su jubilación y poco más. Como remate a su visión apocalíptica, afirmó que su hijo Manuel (Martínez Erice) y Toño Matilla estaban "condenados a entenderse de por vida". En el pack también metió a Luisma Lozano, probablemente para ignorar, una vez más, a sus primos los Chopera y, de paso, despreciar a su socio Simón Casas. 
 
Choperita anuncia el cartel del siglo XXI
(Fuente: el gran Juan Medina, un genio de los números taurinos)
 
"Esto está mal porque los taurinos no nos unimos. Los taurinos tenemos el 99% de culpa de lo que está pasando", afirmó el padrino Choperita, usando la siempre socorrida fórmula de la primera persona del plural. ¿Acaso no se unieron "los taurinos" para boicotear la corrida de Valdefresno la tarde de la Beneficencia? Para rematar el discurso, el bueno de Molés dijo: "Tenemos que hacer algo para que esto [el toreo] no se venga abajo". Déjalo, Manuel... Mejor no enredes. Pío, pío, que yo no he sido.
 
 
Total, que me fui a la cama con pesadillas de triunviratos: Martínez Erice-Toño Matilla-Luisma Lozano, César-Pompeyo-Craso, Octavio-Marco Antonio-Lépido... Alea iacta est por la mano Choperita. Los demás mortales, abstenerse.
 

Con razón, no hace mucho, oí decir a un picador, completamente asqueado por las corruptelas del sistema, que, cuanto más se subía en el escalafón, más turbia resultaba la panorámica. Por eso, estaba deseando volver a las plazas del Valle del Terror, con sus novilladas de 650 kilos, y sus putas al final del festejo.
 
 

domingo, 9 de junio de 2013

Toro en agonía


"La espada fina, helando tus jardines,
pegajosos de entrañas. Por tus ojos,
nieblas sin rio. Tu bramar tenía
sollozo o amenaza. Un viento helado
ponía otoños a tus cuernos, leña
vieja ya, sin capullos de la herida.

Envejecías por momentos; y eras
buey sin amor, nostálgico de arados
Se doblaban tus patas, bajo el vómito
de vinos y amapolas que abrasaba
tu morro azul, hinchado por la asfixia.
Aún la capa traidora
te fingía molinos de escarlata,
rosas de azul, saltos, tabaco y oro.
En tu sueño de luna,
los caballos sin vientre te miraban
con un marfil marchito entre los ojos.
Vacilabas, la tierra se movía
en el ruedo cuajaba una montaña
con cimas y barrancos; y viste pozos;
débil te sumergías lentamente
en barro de lagunas.
¡De pronto! (eran las cuatro de la tarde)
vino el atardecer; se te apagaron
sin fresa de crepúsculos, los cielos.
Una arena sin malvas ni amapolas
te ardía en las pezuñas.
Buscaste la madera de las tablas,
la madera maldita,
con números pintados.
Te apoyaste en astillas donde nunca
entró la primavera…
¡Oh, toro enorme, vacilante y noble!
Con ubre rosa en tu recuerdo y nata.
Toro de España, agonizante y ciego
Embistiendo a la muerte…"


(AGUSTÍN DE FOXÁ)


"Soy un vino de sangre. Yo no soy una aislada vendimia, un casual de uvas con latidos: me empujan desde lejos, desde siglos y siglos, sangres que se quedaron madurando por dentro, envejeciendo bravas, sin prisas. Como el vino. Y como el vino puedo encender una fiesta o dejar sobre el hule -borrachera de muerte- a quien no haya sabido beberme con respeto, a quien se descuidara de mis tragos mortales, a quien se le subiera mi vino a la cabeza. Soy el toro de España, el bravo que ha creado a su alrededor un mundo donde tiemblan la espada y las encinas. Un mundo estremecido de hombres que se dejan la edad pronunciando mi nombre, hablándome en silbidos, interjecciones, ese otro lenguaje de dehesa que nació solamente para sonar conmigo. Fuego sobre otro fuego, al año ya he sentido la identidad candente, y la navaja en la oreja. Ya sé que el hierro quema. Pero sé que es sólo por mí por lo que se extiende el campo y se aparta el cemento, se agrupan las encinas, se levanta la yerba, y -se me posan en bando de aladas banderillas- yo soy el caballete de los espulgabueyes. El campo que yo impongo no es un erial acorralado: crece la vida en mí y en cuanto me rodea. Mi vida exige vida: aire, sol, agua, espacio, verdor, sombra, silencio, pastizales abiertos, noches por las que sólo se mueven los vuelos atrevidos y luceros que guiñan en el azul sin fondo, y una luna que amaga como curvo unicornio, o se muestra como un ruedo de estaño, como tarde dividida en alto solisombra".
(ANTONIO GARCÍA BARBEITO)

viernes, 7 de junio de 2013

Las piscinas de Hollywood

"Ella era una robusta belleza americana que reinaba en ese soñado mundo azul..."
(Carlos Colón).


Este jueves, con 91 años, ha fallecido en California la actriz y nadadora Esther Williams, una de las grandes estrellas de la Metro Goldwyn Mayer durante la década de los 40 y comienzos de los 50. De no haber estallado la Segunda Guerra Mundial, habría participado en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1940. A partir de entonces, cambió las piscinas por el cine. En aquellos años, el público americano, azotado por las noticias que llegaban desde el frente europeo, enloquecía con los "ballets acuáticos" de la Sirena de América, una mujer de facciones suaves y complexión atlética y estilizada.
 

Como bien cuenta Carlos Colón en el artículo que hoy le dedica a Esther Williams, tras su estreno en 1944, Escuela de sirenas -el primer gran éxito de la nadadora- se convirtió en la tercera película más taquillera producida por la Metro tras el Ben-Hur mudo de Fred Niblo y Ramón Novarro (1925) y Lo que el viento se llevó (1939).
 

Las piscinas del Hollywood dorado habrían sido un erial sin las piernas de la Williams y, sobre todo, sin la genialidad del director Busby Berkeley. Cuando estudiaba Historia del Cine en la Universidad de Sevilla, recuerdo perfectamente la mañana en la que nuestro profesor, Carlos Colón, se presentó con un DVD que recogía varios números ideados por Berkeley. La cascada humana de su película Footlight Parade (1933) y sus números de showgirls que imitaban los efectos de un caleidoscopio fueron, y no exagero, uno de los más sorprendentes descubrimientos de mis años universitarios.

 
"Allá al fondo, a flor de ritmo,
Se hace y deshace el nudo de las chicas;
Por el caleidoscopio de unas piernas
Contemplamos el aro de las lunas;
cada centro da origen a mil círculos
en los films musicales de la Warner".
(Joan Brossa)
 
Su capacidad para "ordenar miembros" procedía, con total probabilidad, de su etapa militar, cuando fue teniente de Infantería en la Primera Guerra Mundial. Con el tiempo, Berkeley -el gran revolucionario del género musical y el precursor del videoclip- ha sido copiado hasta la saciedad. Incluso en películas de Walt Disney se aprecia su inconfundible sello.
 
 
Como leí sobre Berkeley en una página de Internet: "Ya sé que no es Ingmar Bergman, pero es un cine tan exquisito como el del sueco. Y que se jodan los intelectualoides humeantes. Ahora ya sabéis de donde le viene la inspiración a los directores de los spots de Freixenet".

 
Nota: acabo de ver en Aplausos que Esther Williams no sólo fue acuática, sino también aficionada a los toros tras protagonizar la película "Fiesta Brava" (Richard Thorpe, 1947). En tierra firme, conoció al maestro de secano Juan Belmonte.

jueves, 6 de junio de 2013

Caravanas en camino

 
"Lo que cuenta no es el destino, sino el camino que se recorre..."

 
"Somos señores de los campos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos. Los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas, uvas; las huertas, hortaliza; las fuentes, agua; los ríos, peces, y los vedados, caza; sombra, las peñas; aire fresco, las quiebras; y casas, las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos, refrigerio las nieves, baños la lluvia, músicas los truenos y hachas los relámpagos. Para nosotros son los duros terreros colchones de blandas plumas: el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve de arnés impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro ánimo no le tuercen cordeles, ni le menoscaban garruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman potros" (Miguel de Cervantes, fragmento de La Gitanilla).
 
 
"La tribu profética, de pupilas ardientes
Ayer se ha puesto en marcha, cargando sus pequeños
Sobre sus espaldas, o entregando a sus fieros apetitos
El tesoro siempre listo de sus senos pendientes.

Los hombres van a pie bajo sus armas lucientes
A lo largo de los carromatos, donde los suyos se acurrucan,
Paseando por el cielo sus ojos apesadumbrados
Por el nostálgico pesar de las quimeras ausentes.

Desde el fondo de su reducto arenoso, el grillo,
Mirándolos pasar, redobla su canción;
Cibeles, que los ama, aumenta sus verdores,

Hace brotar el manantial y florecer el desierto
Ante estos viajeros, para los que está abierto
El imperio familiar de las tinieblas futuras".
 
(CHARLES BAUDELAIRE)




"Vengo del norte,
donde forjan el hierro, trabajan las rejas,
hacen las cerraduras, los arados,
las armas incansables,
donde las grandes pieles de oso
cubren paredes y lechos,
donde la leche espera la señal de los astros,
del norte donde toda voz es una orden,
donde los trineos se detienen
bajo el cielo sin sombra de tormenta.
Voy hacia el este,
hacia los más tibios cauces
de la arcilla y el limo
hacia el insomnio vegetal y paciente
que alimentan las lluvias sin medida;
hacia los esteros voy, hacia el delta
donde la luz descansa absorta
en las magnolias de la muerte
y el calor inaugura vastas regiones
donde los frutos se descomponen
en una densa siesta
mecida por los élitros
de insectos incansables.
(ÁLVARO MUTIS)


"Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos...
mi chaleco también se volvía ideal,
andando, al cielo raso…
[…] Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón".
(ARTHUR RIMBAUD)

Pinturas de Van Gogh, Manet, Singer Sargent y Nonell
 

miércoles, 5 de junio de 2013

Crónica del 4 de junio: "Hubo momentos en los que me pareció estar viendo a César Rincón..."


Hubo momentos en los que me pareció estar viendo a César Rincón. La aparición se produjo en las dos primeras series al sexto toro, con el matador atornillado en el centro del platillo, citando de frente al animal que estaba en las tablas del 8, exponiendo las femorales, tragando paquete. Se arrancó el del Montecillo y Joselito Adame lo enganchó de manera impecable. Un derechazo, y otro, cargando la suerte. Así, dos series, dando sitio y templando la embestida del toro, que iba a más. Luego, una tanda con la izquierda y unas torerísimas trincherillas de remate. Todo por bajo. Volvió a tomar la muleta con la diestra y luego la espada. Pronto y la mano. Faena de dos orejas, sin embargo, pinchó arriba un par de veces antes de pegar la estocada. ¡Qué rabia, Joselito!
 

El azteca, vestido con un hermoso terno de terciopelo verde botella y bordados en oro, vino con ganas de pegarle una dentellada a Madrid. Al sexto Montecillo -un animal que salió desentendido, sin apretar en el caballo, manseando, pero que sacó casta en la muleta- lo recibió a porta gayola, colocándose muy cerquita de la puerta de chiqueros. Antes, dibujó con el capote unas zapotinas prodigiosas. Al primero de su lote, más soso, le había cortado una oreja por una faena que sólo desdibujó una estocada caída. Toreo grande venido de Aguascalientes, la Sevilla mexicana, la tierra de la gente buena, del cielo claro, como la muleta de Joselito.
 

En Madrid nos quedamos con más ganas de Adame. También de verlo ante toros más poderosos. Lo de este martes en Las Ventas -la primera tarde que toreaba esta temporada en España- no ha sido casualidad. Al mexicano, que en sus comienzos pecaba de aflicción, ahora le bombea el corazón y se ha convertido en un gran lidiador. En un buen torero.  
 

En los tendidos de Las Ventas siempre hay que estar porque no se sabe cuándo saltará la liebre. ¿Tendrá la empresa de Madrid la sensibilidad de ofrecerle a Adame el puesto de Fandiño este viernes en la corrida de Alcurrucén?
 


Nota: Brindó Joselito el sexto toro a su apoderado, Pablo Moreno Valenzuela, un empresario mexicano que ha venido a poner una pica en el Flandes taurino. Ya ha empezado por algunos portales "oficiales" españoles, abriéndoles el grifo de un crédito que llevaba mucho tiempo cerrado. Va a dar que hablar. La historia es un tanto sobrecogedora.

Pablo Moreno con el vestido que lució ayer Adame

 


martes, 4 de junio de 2013

El afán por deconstruir: la patatita y el trocito de chicha


EL APERITIVO:
- Yogur helado, rábano picante y eneldo.
- Almendra, rosa, miel, azafrán, yogur y especias.
- Miso, dashi de nata y tempura.
- Caldo de ceviche.
- Guacamole, cilantro y agua y semilla de tomate.
- Tartaleta de chanquetes.
- Tortilla de alcachofas.
- Brioche de trufa blanca.
- Corteza de cochinillo con bellota de naranja y clavo.


EL MENÚ:
- Trigo verde con sardina ahumada y helado de pan tostado con aceite.
- Ensalada de otoño con salsifí, castaña, boniato, tupinambo, hojas y pipas de calabaza, boletus edulis, remolacha, destilado de tierra, mandarina y trufa.
- Mousse de aceituna gordal picante con buñuelo de aceituna negra.
- Helado de aceituna manzanilla, pan tostado con aceite y gelés de hinojo y ajedrea.
- Espárragos blancos helados y láminas de trufa.
- Gamba roja de Palamón en su bisque con velouté de placton, algas y agua de gamba.
- Besugo del Cabo de Creus a la brasa con salsa cítrica de naranja sanguina, pomelo y mandarina.
- Salmonete relleno de su hígado sobre un canapé de suquet.
- Mollejas de ternera con mayonesa de nueces al limón.
- Ventresca de cordero al humo de brasa de encina con berenjena blanca, regaliz y café.
- Royal de liebre.


Y ustedes me preguntarán: ¿y esto qué eh lo que eh? Pues el menú "Festival" del Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo. Cuesta 165€ por persona. Aserejé. Tres hermanos gerundenses, los Roca, llevan el negocio: Joan (chef), Jordi (repostero) y Josep (sumiller). Las tres "Jotas" de la cocina..., una versión gastronómica de Juanito, Jaimito y Jorgito.
 

La madre de Joan, Jordi y Josep se llama Montserrat Fontané, es cocinera, tiene 76 años y aún está en la primera línea de los fogones. "¿Qué haría yo si no pudiera bajar a mi cocina? ¿Jubilarme y dejarlo todo? No, no, ni hablar", decía recientemente en una entrevista a la revista Mujer Hoy. "A la hora de la comida estoy siempre aquí, siempre. Por si una cacerola se pega... Yo toda la vida he comido de pie en la cocina [...] De pie la comida baja más rápido". Los calamares, el arroz a la cazuela y los canelones de Montserrat son conocidos en toda Gerona. "No me podía imaginar en toda la vida que se pudiera transformar la cocina de la manera en que lo han hecho ellos [sus hijos] y todos los cocineros importantes. Que se podía coger una alcachofa y convertirla en una flor. Yo la cortaba y a la freidora...". Una mujer de sólidos principios que se pasa el helado de aceituna por el arco del triunfo.
 

En un concurso de cocina que emite Televisión Española donde participan cocineros amateurs, MasterChef, un chico de Valencia obsesionado con la nouvelle cuisine soltó el otro día que, de guarnición, iba a preparar "pétalos de tomate". Otra concursante, un ama de casa de toda la vida, replicó con cordura: "¿Cómo ha dicho? ¿Pétalos de tomate? ¡Venga, por el amor de Dios! ¡Pues tomate y punto!".
 
 
El periodista Santiago González sostiene que la nueva cocina es un retroceso a la infancia, a la época de los potitos, los purés y los biberones. En nuestra sociedad esquizofrénica, absurda, cursi y pueril -no olviden que hoy arranca en Madrid la semana del "Arte y la Cultura"-, un filete con patatas se ha convertido en un plato vulgar. Ahora hay que servir la chichita acompañada por una patatita. Y en plato cuadrado.
 
 

lunes, 3 de junio de 2013

Palmarés de San Isidro 2013: con estos mimbres, el cesto se desfonda


Este lunes navegamos sobre ese limbo taurino que cada año separa la Feria de San Isidro de la del Arte y la Cultura (antes conocida como del Aniversario). Un eslabón perdido en la cadena que, teóricamente, sirve de comodín tras el ciclo isidril para recuperar alguna corrida suspendida a causa de la lluvia. Este mes de mayo, a pesar de que ha llovido mucho y bien -incluso han caído pedruscos de granizo del tamaño de una canica-, no se ha producido ningún aplazamiento, así que los aficionados tenemos la jornada libre para rumiar quiénes han sido nuestros triunfadores de la feria; unos nombres que, por cierto, casi nunca coinciden con los del jurado oficial de Taurodelta.
 

La empresa de Madrid ha decidido que el torero triunfador de 2013 sea Alejandro Talavante por su actuación durante la corrida de Victoriano del Río, en la que salió a hombros. Como los números nunca han sido mis amigos y suelo sufrir amnesia con el recuento final de orejas, propongo como triunfador de San Isidro a la antítesis extremeña de Talavante: me refiero a Antonio Ferrera. Si durante la encerrona con los Victorinos del pasado 18 de mayo, Talavante dejó al descubierto sus carencias en la lidia y sus dificultades a la hora de torear cualquier animal que no proceda del encaste Domecq, Ferrera -que sorteó una corrida del Cortijillo y otra de Adolfo Martín- ha sentado cátedra como lidiador y conocedor de los terrenos y distancias del toro, provenga de la ganadería que provenga. Si en estos momentos regentase una ganadería, pelearía con uñas y dientes para que Ferrera lidiase mis toros.
 

Coincido, en cambio, plenamente con la decisión del jurado de Taurodelta a la hora de premiar a Ivan Fandiño como el autor de la mejor faena por su lucha cuerpo a cuerpo con "Grosella" de Parladé. Ésta fue una oreja de las que no se olvidan, cortada a fuego, durante un enfrentamiento emocionante que le costó una cornada grave. El de Orduña venía mentalizado este San Isidro para darle la vuelta a la tortilla e impedir que las empresas volvieran a regatearle el pan: "en mi hambre mando sólo yo". Aquella determinación sólo tenía dos finales posibles: Puerta Grande o hule. Tocó lo segundo.
 

En el capítulo ganadero, mientras que el tribunal "oficial" ha premiado a Victoriano del Río, en mi palmarés particular, el premio a la mejor corrida, por presentación y comportamiento, se lo llevaría Adolfo Martín. Supongo que, como en cualquier certamen, estas diferencias se producen por una descoordinación en los criterios evaluadores. En Miss España, por ejemplo, algunos miembros del jurado se fijan en los pies de las concursantes, otros en el vigor de su busto y, los menos, en las facciones del rostro. De igual manera, en los toros, unos nos decantamos por la casta y la bravura, y otros por la toreabilidad, la enganchabilidad y la pulseabilidad. Usando como vara de medir el mismo criterio de la casta y la bravura, me veo obligada a dejar desierto el premio al mejor toro, puesto que ninguno ha cumplido de forma sobresaliente en los tres tercios (el que más se acercó fue "Marinero" de Adolfo y, seguido bastante de lejos, estuvieron "Bustillo" de José Escolar, "Pampero" de Alcurrucén y "Dulcero" de Pedraza de Yeltes).
 

Finalmente, un galardón en el que todos coincidimos, tanto los amantes de los tobillos como los del busto, es el que reconoce la labor de la mejor cuadrilla, que este año, tras su apoteósica vuelta al ruedo la tarde de los Cuadris, ha recaído en la de Javier Castaño: Tito Sandoval (mejor picador), Marco Galán (mejor brega), David Adalid y Fernando Sánchez, ex aequo (mejor par de banderillas). Aunque, un año más, tampoco olvido la torería de Luis Carlos Aranda.
 
 
De cualquier manera, salvando los citados reconocimientos, e incluso sumando detalles de Javier Castaño, Alberto Aguilar, Fernando Robleño, David Mora o Juan Bautista durante la interesante corrida de Fermín Bohórquez, estos mimbres son muy escasos para soportar un abono de treinta tardes. O la cosa cambia o mucho me temo que el cesto se desfonda. Veremos, dijo un ciego, qué nos depara la Feria del Arte y la Cultura. Si salen toros bravos y toreros dispuestos, podemos, incluso, ahorrarnos el arrebato artístico y cultural. Menos pipas y más emoción.

domingo, 2 de junio de 2013

Crónica del 1 de junio: "¿Viva Cuadri manque pierda?"


Dura poco la alegría en casa del pobre. Si el jueves nos esponjamos con la corrida de Adolfo Martín, el sábado nos tiraron el jarro de agua fría con la de Cuadri. Algunas tardes uno vuelve a casa con ganas de aficionarse a otra cosa. Al ganchillo, por ejemplo, que da menos "inrritaciones", como dicen en el sur. Los Cuadri son los primeros que no se dan coba y, al poco de arrastrar a su último toro, Antonio, sobrino de Fernando, publicó estás declaraciones en Twitter: "Decepcionado. Corrida sosa y descastada... lejos de lo buscado y esperado. Lo típico es decir: esto es así, pero te quedas jodido igual". Tienes razón, Antonio. Salvando la presentación: la corrida fue mala sin paliativos: muy atacada de kilos, ha manseado en todos los tercios y no ha salido ningún toro bravo. ¿Para qué negar la realidad? Uno debe ser duro con aquello que quiere. Sin embargo, con ganaderos como vosotros, tan íntegros, tan de una pieza, ¿cómo vamos a tirar la toalla? Ahí seguiremos, a las duras y a las maduras, por todos los San Isidros excepcionales que nos habéis ofrecido. Y los que vendrán.
 
Lo que sí me preocupa es que se aplauda en el arrastre un toro como el cuarto, el famoso castaño Brigada. Esto sólo es posible en una afición voluble y sin criterio. Mal la corrida, pero peor el público de Las Ventas, muy caprichoso y con "cuadrimanía" aguda.
 

Sensacional, una vez más, la cuadrilla de Castaño que, gracias a la generosidad de su matador, ha dado una apoteósica vuelta al ruedo tras la lidia del quinto, el mejor toro del conjunto. Qué emocionante ha sido ver a la plaza en pie, batiendo palmas y arrojando sombreros a Tito Sandoval, Marco Galán, David Adalid y el certerísimo Fernando Sánchez. Una estampa de otra época. Si lo pensamos fríamente, ellos han sido los auténticos triunfadores de este San Isidro: ¿qué otro torero ha puesto boca abajo a Las Ventas dos tardes?
 

Sobre los matadores que lidiaron los Cuadris, tan sólo unas breves notas. Fernando Robleño, haciendo gala una vez más de la falta de suerte que le caracteriza, pechó con el peor lote. Anduvo espeso y le faltó picardía para recortar y quebrantar más a sus toros con el capote. A causa de ello, luego, en la faena de muleta, encaró múltiples apuros. Fulminante fue su estocada a Brigada: dejó patente su deseo de quitarse de en medio a ese toraco de casi seis años. Javier Castaño, que toreaba con la mano derecha lesionada tras la corrida de Adolfo, no consiguió rematar la euforia colectiva que desató su cuadrilla. Sorteó los dos toros con más opciones -ni mucho menos fueron buenos- y, aunque estuvo valentísimo, no logró cuajar sendas faenas que se diluyeron al marrar con la espada. Sufrió, por cierto, un pitonazo en la nariz poco antes de despachar al quinto. Luis Bolívar nada pudo hacer con el tercero y quizás le faltó lanzar la moneda con el sexto, al que toreó bien de capa, aunque el público apenas se percató. Sospecho y lamento que algunos aficionados se pondrán de parte de los toros y harán sangre con esta terna que ha tenido la dignidad de lidiar y estoquear a los Cuadris.
 
Personalmente, sigo siendo partidaria de los Cuadris y de Robleño, Castaño y Bolívar. A pesar de los disgustos, y aunque sea una decisión irracional, mientras queden ganaderos y toreros como ellos, el ganchillo tendrá que esperar. Cuestión de temperamento.