sábado, 12 de enero de 2013

Pablo Berger, director de "Blancanieves", habla de toros

Mudito

Esta semana, en la que hemos sabido que el filme mudo Blancanieves opta a la mejor película de habla catalana en los Premios Gaudí -regardez la gilipolluá, que hubieran dicho Tip y Coll-, copio el fragmento de una entrevista al bilbaíno Pablo Berger -director de la cinta- donde conversa sobre toros (cualquier día, la Generalitat incluye entre sus obras maestras El nacimiento de una nación de Griffith). Acerca de la película de Berger, ya escribí largo y tendido en su día
 
Fotografía: Emilio Gavira

Pablo Berger-. "Taurino no lo soy en el sentido estricto de la palabra. Pero siempre me ha parecido un espectáculo muy cinematográfico. Desde pequeño pensé que los toros tenían todo lo que tenía el cine: había una historia con un principio, un desarrollo y un final, que casi siempre estaba preestablecido. A veces hay un indulto, que es una sorpresa, como en nuestra película. Hay un  protagonista y un antagonista que cambian en función del resultado. Hay personajes secundarios: la cuadrilla, la presidencia… Y, sobre todo, hay movimiento y conflicto. El indulto al toro estaba en el guión desde el principio. Me servía para poner más acento en la ejecución de la madrastra: se mata a la malvada, que es ella, y no al toro, que es noble.

Rodaje en Pedraza (Fotografía: Emilio Gavira)

En los últimos años apenas se han hecho películas con fondo taurino: Belmonte, de Juan Sebastián Bollaín en 1995 y Manolete, de Menno Meijes en el 2008. En el cine mudo, en cambio, hay muchas: Rosario la cortijera, Currito de la Cruz… En el cine americano hay varias dirigidas por Budd Boetticher, como Bullfighter and the lady o Santos el magnífico. Auque posiblemente las más populares son las dos versiones inspiradas en la novela Sangre y Arena de Vicente Blasco Ibáñez […] Pero la película fundamental del cine taurino es Torero de Carlos Velo, de 1956 […] Y no nos podemos olvidar de la parte taurina en ¡Qué viva México! de Eisenstein, que es fantástica. La secuencia cuando Antonio Villalta se está vistiendo es un claro homenaje a una secuencia de esta película.

Aunque, si hay una película de toros que me encanta por su tono tragicómico es Mi tío Jacinto (1956), de Ladislao Vajda, que además tiene niño: Pablito Calvo. El guionista de esta película, José Santugini, vivió casualmente toda su vida en mi piso de Madrid. Lo descubrí a través de una vecina muy mayor. Santugini era uno de los grandes guionistas españoles que empezaron en el cine mudo.
 
No entiendo por qué hay ese complejo con los temas que nos identifican fuera del país. Es como si los americanos se avergonzaran del jazz y los westerns. El flamenco tiene siglos, los toros vienen de Creta. Yo creo que tiene algo que ver con ciertos intelectuales, los del 98 odiaban los toros, los del 27, en cambio, los adoraban. En el franquismo, el régimen se los apropia. Ahora están divididos en dos bandos, aunque en la actualidad hay muchos intelectuales taurinos.

Durante el rodaje con toros, yo estaba asustadísimo, pero intentaba no demostrarlo […] Reyes Abades estuvo ayudándonos en esas secuencias. Reyes ha diseñado una caja que ha ido evolucionando con el tiempo y con cada película. Es como una caja contra tiburones. Es un cajón muy grande que nos permitía colocar la cámara en el centro de la plaza y rodar con lentes cortas. En las corridas en televisión, los toros siempre se ruedan desde lejos y nosotros lo que queríamos era que nuestras corridas no recordaran a las de televisión, que el espectador sintiera que estaba en el ruedo, que la acción ocurriera delante de la cámara. En esa caja estaban Kiko y su equipo, y Carlos Gras. Todos teníamos miedo de que al toro le diera por levantar la caja o saltar dentro. Reyes Abades decía que nunca suele pasar, pero… Sí, había un elemento de incertidumbre.

El único problema que tuvimos fue que Ana Infante, la doble de Macarena, tuvo una lipotimia tras un par de toros y tuvo que ser atendida en la enfermería. En rodaje tenía que continuar pero ¿cómo?... Tuvimos muchísima suerte de tener en el set ese día de visita a Cristian Escribano, un matador que apodera José Luis Seseña, nuestro asesor taurino. Es un chaval muy joven –tiene veinte años-, muy delgadito y al que, milagrosamente, le cabía el traje de torera de Blancanieves. Tuvo una tarde espléndida y dio pases espectaculares a los toros. Cristian tomó la alternativa un mes después del rodaje apadrinado por Cayetano Rivera".
Alternativa de Cristian Escribano, en Parla, el 11 de septiembre.
Toros de Santiago Domecq, con Cayetano y Daniel Luque.
 

jueves, 10 de enero de 2013

Helada de enero


"Siempre, en estos meses, se vive con el temor a la helada. Es una muerte nocturna y segura que viene todos los años a hacer de las suyas. Trae poco y se lleva lo que puede, aceituna o pegujal. Hija de los cielos serenos y de las noches claras, invisible y extensa, deja su huella por los campos, blancos al amanecer, aterida la planta, encogido el fruto.
 
- ¡Buena ha caído esta noche!

 
Y el resuello humea en el aire. No hay quien se asome a la puerta. Les tiembla todo el mundo.
Las manda, sin duda, el hielo durísimo de las estrellas a besar la tierra, en unas nupcias tremendas, que detienen la vida, en medio del silencio de la noche. Su cuerpo de amante inmenso y mortal, queda extendido en desolación y blancura sobre el campo.

 
Por las mañanas no hay quien se mueva. Se engarrotan hombres y plantas. Todo va hacia los adentros. El pegujal se encepa, busca el calorcillo interior de la tierra, echa su fuerza hacia abajo. La aceituna sin madurar se avinata y empequeñece, y la cortedad de los días no da tiempo al sol de rodear los olivos y deja en su lado norte que la helada de una noche aguarde a la de otra.
 
- ¡La que va a caer!

 
Y el cielo está impasible, preparándose. Y apenas oscurecido, con las últimas luces y las primeras estrellas, invisible, sobre la tierra inerme, sobre la plantilla recién despuntada, sobre la flor que se adelantó y el caminante retrasado, sobre las aves, comenzará a caer la helada.

 
Mañana se hallarán dondequiera sus despojos. Y hombres y animales se anunciarán con una larga vaharada. Sobre el paisaje se cernirá un halo, un velo de niebla que hará fantásticas las perspectivas, tiernas las lejanías, íntimo el campo".

(José Antonio Muñoz Rojas)
 
Jamás olvidaré aquella helada...


miércoles, 9 de enero de 2013

Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar


Algo está cambiando. Los toreros se dan de tortas por entrar en la corrida de Victorino en Sevilla (previsiblemente para el viernes 12 de abril, un día después de Cuadri). El primero en lanzar el guante fue El Cid, quien sabe de primera mano -soberbia zurda aquella- lo que implica triunfar ante los cárdenos en La Maestranza. El de Salteras pidió, además, que otros diestros reputados se subieran al carro de los Victorinos. Al poco -¡bendita y casi olvidada competencia!-, le salieron a la zaga Urdiales y Alberto Aguilar. El cartel quedaba redondo. Sin embargo, la mañana de Reyes, apareció Luque, cual apisonadora de Oriente, y dijo que él también quería su ración de grises, tres bichos concretamente, y mano a mano con El Cid. Tras la temporada de 2012 (siete tardes entre Madrid y Sevilla y, como balance final, una triste oreja), ¿puede Luque permitirse el lujo de exigir? ¿Merecen Urdiales y Aguilar quedarse fuera del cartel porque el de Gerena prefiere la fórmula del mano a mano en vez de una terna, eludiendo así la tan necesaria competencia? Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar.    


Mientras ha sido el niño inmerecidamente mimado de una empresa caótica, Luque jamás se ha puesto delante de un Victorino en Sevilla. A diferencia de su paisano Manuel Jesús, no ha querido ni oler la divisa azul y encarnada. El año pasado, Canorea & Company lo anunciaron cuatro tardes (Juan Pedro Domecq, Daniel Ruiz, El Pilar y Alcurrucén) y no le recuerdo un solo pase, salvo unas bonitas verónicas con el compás abierto el Domingo de Resurrección. Su paso por Madrid (tres tardes) también fue anodino. En la funesta Feria del Arte y la Cultura, se le fue, por cierto, un toro de bandera del Puerto de San Lorenzo. A Velosico II, el sevillano le cortó una oreja "clavelera" cuando portaba un cortijo en cada pitón. Con esto no sostengo que Luque cometa un pecado pidiendo Victorinos -al contrario-, pero sí le reprocho que exija un mano a mano tras las apuestas de Urdiales y Aguilar, toreros con un camino a su espaldas mucho más abrupto, y que se han forjado en la fragua cárdena.

Urdiales, a sangre y fuego, en Bilbao

Alberto Aguilar, emoción en Las Ventas

Si la empresa de Sevilla se ha cepillado este año las primeras corridas de preferia (donde solían lidiar el Conde de la Maza, Palha, Cebada Gago y otras ganaderías "duras"), y ciertos toreros pretenden cerrar aún más el abanico rechazando la fórmula de la terna, ¿qué oportunidad les queda a aquellos que siempre bailan con la más fea? Máxime cuando los Victorinos ya están reservados en Madrid para Talavante, otro que se ha apuntado a la moda de las encerronas. ¿Y qué me dicen de Jiménez Fortes, que también quiere matar seis toros en Pamplona cuando todavía ni siquiera ha confirmado alternativa en Las Ventas? ¡Cuánto atragantón de toro! Ningún torero se hizo figura a base de encerronas, sino de competencia ante las ganaderías más difíciles y exigentes.


En 2010, Luque se estrelló en Las Ventas
con una encerrona para el olvido

¿Y sobre El Cid qué quieren que les diga? Aún sueño con aquel 19 de abril de 2007 cuando, de camino hacia La Maestranza con mi padre, por la calle Arfe, una gitana nos enjaretó una ramita de romero y dijo aquello de "la suerte, con papel se paga". Esa tarde, El Cid le cortó las orejas al Victorino Borgoñés. Casi seis años más tarde, aún conservo ese brote de romero y la crónica escrita al alimón, con la esperanza de que conserve la alegría intacta de una tarde de toros perfecta, y de que El Cid vuelva a ser aquel Cid.

El romero de la gitana de la calle Arfe seis años más tarde

Cruzábamos el Arco del Postigo para adentrarnos en El Arenal, cuando mi acompañante decidió echarse al coleto el segundo carajillo de Cazalla en un vano intento de humillar unos callos rebrincados que habíamos almorzado en la Puerta de la Carne. Arfe abajo íbamos con la bandera bajada cuando nos arrinconaron dos gitanas jamonas, de más de doce arrobas, para leernos la buen ventura. Servidor se resistía, pero mi camarada de tendido, con más experiencia en esos lances, advirtió:
“- Abre la mano que tardamos menos”.
Nos leyeron el gori-gori y nos dejaron bendecidos con el ramito de romero, pero cuando echamos manos a la faltriquera la jamona mayor se engalló y dijo:
“- La suerte con papel se paga”.
De modo que ya puestos a redondear faena, le dejé el billete en las simas del canalillo del escote y nos abrimos por Adriano adelante.

Entramos pronto en la plaza, que era tarde de mucho lío. Acodados en la baranda que el 10 tiene sobre el patio de cuadrillas, mi socio advirtió que a Pepín le caía mal el blanco del vestido; y dos señoras de permanente incombustible corrigieron que iba “de blanco roto o espuma de mar”.
“- La jodimos, tía Manuela”.



A Pepín, el primer Victorino le tiró derrotes de santos óleos más que de primera comunión. Y al cabrón de “Paquito” se lo quitó de encima de pinchazo y media en los bajos. A su segundo, Liria se fue a recibirlo a porta gayola. “Petrarquista” no salía, que estaría rematando sonetos, y a Pepín le hizo aguantar un quinario de órdago. Banderilleó valiente Diego Robles, que saludó montera en mano, y su matador, hecho un león toda la tarde, pasaportó al Victorino con una estocada tendida.
Se hizo presente en el ruedo maestrante Borgoñés y el Cid lo hipnotizó con los vuelos del capote: ¿venía ya hipnotizado por el brujo Victorino o lo hizo con su magia el de Salteras? El caso es que el diestro estuvo enorme a siniestras, toreando al natural las humilladas embestidas de aquel toro de bandera. El Cid acalló un alboroto de “indultitis” que se inició en el tendido con una estocada, y le cortó las orejas a ley. A su segundo, un “Baratero” que traía memorias de glorias pasadas, pero venía sin hipnosis, le dio Manuel Jesús los naturales más cuajados de la tarde. Y los “oles” parecían truenos venidos de las nubes del Aljarafe. Tardó en morir “Baratero” y en el último estertor acertó a herir Julio López cuando intentaba apuntillarlo.
Salvador Cortés estuvo ausente; se quitó de encima los peligros sordos del terciado tercero y desaprovechó clamorosamente el pitón izquierdo del sexto, por nombre “Estupendo”, que le estaba entregando las orejas, y Salvador sin enterarse.
Nos preguntábamos a la salida si la gitana jamona tuviera razón, con qué papel se pagarán la suerte Victorino y El Cid. Triunfo de clamor el del Cid en Sevilla: El Cid no necesita ir a Burgos para hacer jurar a la torería andante si alguien quisiera destronarlo del escalafón.

martes, 8 de enero de 2013

La mujer que viste de luces al torero

"Y en tu muleta de raso florecen
rosas de sangre que a cada lance crecen..."
(Augusto Algueró)
 
Fotografía: Paloma Aguilar
 
En los caminos del torero -juventud, majeza, gloria, dinero- suelen cruzarse muchas mujeres. Y ante ellas al torero no le resulta difícil convertirse en un irresistible y afortunado "Don Juan" conquistador. Aunque a la larga sea el propio torero el conquistado. Y la primera en resistirse y desvirtuarse en la viril certeza que reclama su absorbente profesión. Prefiero silenciar esta maléfica influencia que tantas veces enerva y rebaja sus poderes. Y evocar otra presencia femenina de distinto signo. Que es todo un símbolo: la bordadora.
 
La mujer que llega hasta el torero a través del raso bordado, entre puntadas de flores y temblor de alamares. Yo he visto cómo esas mujeres bordan trajes de luces en la Casa Manfredi de Sevilla, una de las sastrerías para toreros con más solera y garbo del mundo. Muchos son los toreros que desde América vienen a vestirse a Sevilla en Manfredi. Entonces estaban bordándole tres ternos completos a un torero mexicano.
 
Estas bordadoras son auténticas artistas, especializadas, cada una, en determinada prenda del traje taurino. Y especificadas exclusivamente en bordar trajes de luces. Sin un nuevo aprendizaje y entrenamiento no podrían bordar mantos de vírgenes. Y viceversa. Porque se trata de dos técnicas completamente distintas.
 
¿Se acordará el torero, alguna vez, de estas manos de mujer que se acercan a su vida para cubrirlo de flores? ¿Podrá haber más bella definición de la bordadora? Es: la mujer que viste de luces al torero.
 
 
Hoy quiero hablarte, Cristo,
de una mujer.
 
No sé quién es. Ni el nombre. No la he visto.
Y ni la quiero ver.
 
Prefiero adivinarla, lejana y misteriosa,
mientras siento el placer
de llevar todo el cuerpo cubierto rosa a rosa
por la mano callada y pudorosa
de esa bella mujer.
 
¿Cómo se llamará? ¿Carmen, Concha, Dolores?
¿O Gabriela, o Pastora?
 
Yo solamente puedo llamarla "bordadora",
y soñar que este traje de luces con sus flores
nació jardín de raso terso en sus bastidores,
cuando ella se inclinaba sobre él como la aurora.
 
Me volcó por las espalda las rosas brazadas.
Tan cerca de mi piel, tan apretadas,
que han hundido en mi carne su raíz y semilla.
Si hago un desplante airoso, las rosas, deshojadas,
van resbalando en pétalos de curvas perfumadas
cubriendo, hasta los machos, toda la taleguilla.
 
Mi capote es el parque de María Luisa entero
bordado en miniatura;
y para el paseíllo me lo ciño y aprieto
con cuidado y esmero,
pues lleva tantas flores que a mí se me figura
que se vaya a ir cayendo mientras cruzo el albero.
 
¿Guadan mis lentejuelas chispas de sus miradas?
Si las miro parecen mil ojos que me miran.
 
¿Llevo en mis alamares lágrimas colgadas?
A veces sobre el pecho en un temblor suspiran
cual si en mí se apoyaran dos mejillas mojadas.
 
Y esa rosa bordada sobre mi corazón,
¿no gritará en su hoguera roja de mil puntadas
su secreta ilusión?
 
Yo sólo sé, Señor, que ella, la bordadora,
ha cubierto de flores, rosa a rosa, mi piel.
Donde quiera que apunte la cornada traidora
tendrá primero el toro que partir un clavel.
Adelantó tu amor, mujer madrugadora,
antes ya que la herida, el bálsamo y la miel.
 
[...] Señor, vengo a pedirte por esa bordadora
que a tocarme, vestido de luces me ha dejado.
Y perdona otra mano de mujer pecadora
que me vistió de sombras. Los dos hemos pecado.
 
Dale a la bordadora, para alfombrar sus pasos,
tantas flores como ella bordó sobre mis rasos [...]".

RAMÓN CUÉ
"Dios y los toros"
 
Fotografía: Paloma Aguilar
 
"Y en un taller de bordados
donde voy a trabajar
cierto famoso torero
su capote dio a bordar.
Y como me tienen por más diestra,
me dice la maestra que lo bordase yo.
Umos dibujos caprochosos,
adornos primorosos,
mi mano allí trazó.
De aquel torero fue
de quien me enamoré,
pero en la humilde obrerilla
no se fijó aquel torero,
que se rifaba a las hembras
ante el imán del dinero.
La prenda lucía
ante otra mujer que él quería.
Qué tarde aquella, Dios mío,
nunca la podré olvidar.
Ante las astas del toro
se quedó al ir a matar.
Y gritos de angustia resonaban
que el alma lo dejaba transida de dolor.
Y yo corrí a la enfermería
por ver al que moría
en alas de mi amor.
Y cuando allí llegué,
sin vida lo encontré.
Una mujer solamente
ante el torero se hallaba:
la que bordó su capote,
la que de veras lo amaba.
Las otras se fueron
y ni rezarle supieron".
 
(Copla popular)
 
Sastrería de toreros (Fotografía: Alfonso Sánchez Portela)



lunes, 7 de enero de 2013

Entre soldaditos de Pavía y cartas a la Hermandad del Rosario


Comienza enero y los precios suben: luz, agua, teléfono, transporte, tabaco... Un clásico de los albores del año. Los sellos de Correos valen un 2,7% más y mandar una carta sale por 37 céntimos. ¡Sesenta pesetas y pico de las de antes! Afortunadamente, las misivas de los Reyes Magos no se franquean. En Triana, puente y aparte, han decidido que la correspondencia para la Hermandad del Rosario se entrega en mano... o como mayor exactitud: en barra.


El bar Santa Ana, en la calle Pureza esquina con Vázquez de Leca, no sólo es un cuartel general al salir de la Catedral de Triana y punto de encuentro entre partidarios de Emilio Muñoz, aficionados al fútbol y a la Esperanza, sino también el buzón oficial de la Virgen del Rosario, patrona de capataces y costaleros. Allí, ante carteles de toros, de Semana Santa y una televisión donde se suceden los partidos, lidian los números a la antigua usanza, escritos con tiza sobre la barra.



La cabeza de un toro de Bohórquez, ajeno a las subidas de Correos, supervisa que las cartas dirigidas a la Hermandad del Rosario se entreguen correctamente. Las misivas se mezclan con naturalidad entre tapas de soldaditos de Pavía, raciones de solomillo al whisky y servilletas que hacen gala del "buen ambiente cofrade" que allí se respira. Porque en el bar Santa Ana, el transcurso de los días supone una cuenta atrás para que vuelva a salir La Borriquita.

domingo, 6 de enero de 2013

Yo también le quito la fruta escarchada al Roscón de Reyes

Misión cumplida. Este año he encontrado un roscón de Reyes sin fruta escarchada. Enhorabuena a los pasteleros de Moulin Chocolat (C/Alcalá, 77 de Madrid) por haber eliminado de la receta esta infernal sustancia. Sus defensores dicen que simulan las joyas de las coronas de los Reyes, pero yo sostengo que alguien que no aparta la fruta escarchada del roscón, no es de fiar.
 

 
Hablando sobre el asunto, el banderillero Luis Carlos Aranda me contó que, en sus tiempos de novillero, trabajaba de noche en una panadería para poder entrenar durante el día. Una víspera de Reyes se pasó 24 horas haciendo roscones y dejó varios sin fruta escarchada, justo como a él le gustan. Me dijo que se vendían como churros. Un negocio.

sábado, 5 de enero de 2013

Rey Mago asegurado a todo riesgo

T.E. Lawrence con su camello Jedha

La historia de hoy, víspera de Reyes, va sobre dromedarios y cine. El productor Samuel Bronston (1908-1994) hizo de España el gran plató de Hollywood en la década de los 60. El moldavo se encaprichó de nuestros paisajes, gentes y buen comer. Gracias a él, El capitán Jones (John Farrow, 1959), Rey de Reyes (Nicholas Ray, 1960), El Cid (Anthony Mann, 1961), 55 días en Pekín (Ray, 1963), La caída del Imperio Romano (Mann, 1963), El fabuloso mundo del circo (Henry Hathaway, 1964), Lawrence de Arabia (David Lean, 1962) y Doctor Zhivago (David Lean, 1965) tienen el color de la tierra, las montañas, los ríos, la nieve y los campos españoles.

Peter O´Toole se echa la siesta


Cuando concluyó el titánico rodaje de Lawrence de Arabia, en agradecimiento por la hospitalidad española, Bronston le regaló al ayuntamiento de Madrid tres enormes dromedarios. "¿Qué hacemos con estos bichos?", se preguntaban en el consistorio. Decidieron, entonces, sacarlos en la cabalgata de Reyes Magos. Sin embargo, Carlos Arias Navarro, alcalde de la capital, no imaginaba hasta qué punto un dromedario podía emborricarse cuando lo obligaban a caminar sobre asfalto. Durante un ensayo, Melchor hizo vuelo sin motor hasta que aterrizó contra el suelo. En otra ocasión, el rey Baltasar sufrió varias fracturas y estuvo hospitalizado en estado grave. Sólo Gaspar se libró de la quema. Tras estos accidentes, el pánico cundió entre Sus Majestades, que a partir de 1971 volvieron a viajar en sus ostentosas y seguras carrozas, mientras que el trío de dromedarios regresó al zoológico.



En este artículo de Carlos Osorio, se describe cómo fue la primera cabalgata en Madrid, que data de 1953.

Charlton Heston, Geneve Page, Ramón Mendéndez Pidal,
Anthony Mann y Samuel Bronston.

jueves, 3 de enero de 2013

Una oportunidad única para pegarse un jardaso contra su mesa camilla


Época de juguetes. Para niños, adultos... y capillitas. ¿Qué arrasa estas Navidades a pesar de la crisis? Sin duda, Carrera Oficial, el juego de la Semana Santa para toda la familia.


"Carrera Oficial se desarrolla sobre un tablero que representa el plano de Sevilla. Con un par de dados irás moviendo una figura de Cristo y otra de Palio a lo largo de la Estación de Penitencia, tendrás que llegar a la Campana, hacer la Carrera Oficial y volver a tu parroquia. En el recorrido encontrarás casillas donde deberás resolver una prueba o una pregunta para avanzar".


¿En qué consisten esas pruebas? Muy sencillo, mi alma: desde pedir la venia a viva voz para ingresar en la Catedral hasta imitar con los ojos cerrados el andar del costalero guiado por las indicaciones de otro jugador. Una oportunidad única para pegarse un jardaso contra su mesa camilla. "Hay pruebas que te permiten avanzar más rápido sobre el tablero, como la de los costaleros de refresco, y otras que te obligan a retroceder, caso de que la lluvia te sorprenda y tengas que buscar cobijo a tus dos pasos en la iglesia de refugio más próxima a tu recorrido en direccion contraria", ha explicado su creadora, Claudia Delorenzi, una arquitecta nacida en Argentina y casada con un diseñador gráfico sevillano. "Aunque evidentemente gana el juego quien antes complete la estación de penitencia, lo importante en Carrera Oficial no es quien gane, sino que el niño participe: sume, reste, razone, analice, haga relaciones, aprenda algo de estrategia y, a la vez, se divierta en familia", prosigue Delorenzi en una entrevista para El Correo de Andalucía.


"En esta primera versión del juego, y por necesidades de espacio, sus creadores han decidido recrear los recorridos de cuatro hermandades del Domingo de Ramos (La Borriquita, La Hiniesta, La Estrella y La Amargura), si bien la intención es sacar al mercado nuevas ediciones basadas en otros días grandes de la Semana Santa sevillana, con más hermandades y nuevos recorridos, incluso no descartan sacar aplicaciones del juego para tablets y móviles".


Aún no sé si, como en el parchís, La Borriquita puede comerse a La Amargura y avanzar veinte. Iré a la Casa del Cofrade a investigarlo. Mientras tanto, sugiero que Carrera Oficial se venda con un ambientador de incienso para crear el clima idóneo.

miércoles, 2 de enero de 2013

San José y María: un matrimonio moderno


La Comisión Europea ha presentado una base de datos con los nombres de ocho mil mujeres "capacitadas" para incorporarse a los consejos de administración de las grandes empresas. Este listado lleva como título Global Board Ready Woman, es decir, "mujeres preparadas para dirigir a nivel global". No me llames Dolores: llámame consejera Lola, que ese nombre en tus labios sabe a amapola. De forma paralela (o escrito a la moderna, "en el mismo orden de cosas"), Viviane Reding ha propuesto a las empresas que cotizan en bolsa que antes de 2020 tengan, al menos, un 40% de féminas en sus consejos de dirección.

Visto hace poco en una esquina cualquiera
 
Como las paridas y mamarrachadas suelen producir eco, nuestro Ministerio de Sanidad ha pagado por un estudio sobre los "Determinantes de la Brecha Salarial de Género en España" (sic). Para rematar la faena de género, en el primer trimestre de este año que acabamos de empezar, el Gobierno presentará un Plan de Igualdad de Hombres y Mujeres, porque "la Igualdad no es una bandera que tengan que soportar exclusivamente las mujeres".

Aquel Gobierno paritario... la madre que lo parió.
 
La Hermandad del Baratillo, siempre a la última, se ha adelantado a los acontecimientos y estas Navidades le ha endiñado el Niño Jesús a San José. La Virgen, con las manos libres, puede dedicarse a mandar currículums a los consejos de dirección.

San José hecho un padrazo

Pero cuidado: según el estudio Equiality in Home, las tasas de divorcio entre las "parejas igualitarias" que comparten el trabajo doméstico son un 50% más altas que entre aquéllas en las que la mujer hace la mayor parte de las tareas del hogar. Tras el desahucio de la mula y el buey, ¡sólo nos falta un divorcio en el portal!

 

martes, 1 de enero de 2013

Puyazo al 2013


"Don Lisardo se sienta en una esquina del palco adonde mejor le llega el sol. Se sienta en una mesa-camilla con un brasero, como si estuviera en el despacho de su casa de Salamanca. Allí saca sus libretas y va tomando notas de lo que hacen las vacas. Esto ha sido una inyección de juventud. La ilusión de ir al campo y a las ferias donde lidia sus corridas le ha metido en una extraña impaciencia juvenil a sus ochenta y tantos años.

El viernes no estaba don Lisardo en la camilla del palco. Hacía un frío de mil diablos y su hija Pepita no le dejó moverse de casa. Es la primera vez que veo en esta plaza la mesa vacía, y aunque la tienta ha salido perfecta, se nota el tremendo vacío del viejo. Se nota su runrún de alegría entre dientes que no suena esta tarde cuando sale la segunda vaca: parece que está allí el incansable luchador diciendo:

- Hace todo lo que tenía que hacer. Buen padre y buena madre, ¡a la fuerza tiene que ser buena! Se nota cuando sale distraidota la cuarta.

Al nieto de don Lisardo le bastan las primeras cosas feas para sentenciarlas a muerte. El viejo es más paciente. Muchas veces, Dámaso levanta la voz:

- ¿Pero no la tiene usted ya bien vista? ¿Pa´qué la voy a poder otra vez al caballo? --Y don Lisardo, como si la cosa no fuera con él, me dice:

- Anda, ponla tú otra vez. Vamos a darle otro puyazo a ver qué hace..."
 
(Alfonso Navalón)

 
Vamos a darle un puyazo al 2013, a ver qué hace. Si sale bravo y se arranca, lo medimos otra vez en el caballo, cada vez desde más distancia. Luego, en la muleta, trasteo de lío gordo y estocada hasta la bola. Si mansurrea, hacemos una faena de aliño, con torería y airosa, volapié algo desprendido y a correr. Pero que no se vaya sin torear.

 
Os deseo un runrún de alegría entre dientes para este año. Y para que no castañeen, hasta que no pase el invierno, torearemos con el brasero encendido.