martes, 8 de octubre de 2013

El mayor culebrón de la postguerra española

Durante la dictadura franquista se escribieron escándalos sentimentales dignos del mejor culebrón latinoamericano. Curiosamente, estos desmanes no procedían del mundo del artisteo, sino de la aristocracia. La historia más desenfrenada la protagonizó María Sonsoles Icaza y León, marquesa de Llanzol, casada desde muy joven con don Francisco de Paula y Díez de Rivera, veinticuatro años mayor que ella. Era Sonsoles poseedora de una belleza y elegancia apabullantes, hasta tal punto que acabó siendo la musa de Balenciaga. "Cuando ella caminaba por la Gran Vía, las mujeres se giraban", llegó a afirmar el diseñador Elio Berhanyer. Pero atesoraba otras virtudes, como la inteligencia o el sentido del humor.
 
La espectacular Sonsoles
 
En 1940, los cimientos del hotel Ritz temblaron cuando Sonsoles, con veintiséis años y envuelta en un escotado vestido de gasa azul, vio entrar en el salón, de impecable esmoquin, al apuesto Ramón Serrano Súñer, marido de Zita Polo, cuñado de Franco y superministro de la postguerra. El flechazo entre ambos fue inminente y la marquesa de Llanzol volvió a dar motivos para que el pueblo de Madrid la llamara, jocosamente, "Sonsoles de I-caza y pesca". Otro chascarrillo que circulaba por la capital era aquel que empezaba con un: "¿Dónde está la marquesa?". A lo que alguien respondía: "Subiendo por Serrano".
 

"Por la calle abajo viene el Señor del Gran Poder.
Antes era el Nazareno, ahora es Serrano Súñer".
 
Dos años después de su encuentro en el Ritz, en agosto de 1942, Sonsoles tuvo una hija de ojos claros fruto de su affaire con el Cuñadísimo. El marqués de Llanzol, un santo varón, cornudo pero santo, le dio sus apellidos a la pequeña, a la que bautizaron como Carmen Díez de Rivera. Entretanto, Zita Polo también decidió hacer la vista gorda sobre los escarceos amorosos de su esposo. Quien se tomó peor la noticia fue Franco, que lanzó un ultimátum a su hombre de confianza: "O la dejas o te destituyo de todos los cargos". "Pues destitúyeme", respondió Serrano Súñer, cautivado por el metro setenta y cinco centímetros de Sonsoles. 
 
El pobre marqués de Llanzol, la marquesa y sus hijas, Sonsoles y Carmen
Otra imagen de Sonsoles y sus hijas
 
El culebrón se salió de madre cuando, años más tarde, la rubia Carmencita Díez de Rivera y uno de los hijos de Serrano Súñer, Ramón Serrano Polo, se hicieron amantes. A un paso del altar, Sonsoles tuvo que contarle a su hija que su prometido era, en realidad, un hermano carnal. Carmencita se lo tomó a la tremenda, se hizo monja, huyó a París, posteriormente a Costa de Marfil como cooperante y, hasta los años 70, no regresó a Madrid. "Al amor hay que disculparlo siempre", recordaría más adelante en sus memorias, cuando en los círculos políticos ya se la conocía como "La musa de la Transición".
 
Carmen Díez de Rivera, "la musa de la Transición"
 
A raíz de la bomba del incesto, la relación entre la marquesa de Llanzol y el Cuñadísimo también se deterioró. Así que, un buen día, tras casi veinte años de encuentros a escondidas, Serrano Súñer decidió no desabrochar más trajes de Balenciaga en el escultural cuerpo de Sonsoles.
 
Sonsoles del brazo de Balenciaga
 

7 comentarios:

  1. que maravillosa historia.
    que personaje mas interesante el de Serrano Suñer

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    1. Interesantísimo,dos años de fascismo puro intentando una alianza España/Eje...y casi sesenta años intentando desmentirlo.

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    2. No lo intentaba. Lo desmintió totalmente. La historia del asunto con la marquesa de Llanzol todo un drama. La hija nunca llego a superar su enamoramiento con su hermanastro. Lástima que tanto la señora marquesa y el cuñadísimo (al que las mujeres llamaban Jamón Serrano debido a su gran atractivo) no dejaran nada escrito de su gran pasión, y eso que él tuvo tiempo. Murió casi a los 102 años.

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    3. Todas esas desgracias o hechos desafortunados ocurren en sociedades rigidas y con poca o ninguna libertad d pensamiento y actuacion ....una pena xq ellos ,refiero a Sonsoles y Ramon ,ellos se amaron y el amor verdadero siempre es bello y bueno

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  2. Carmen Diaz de Rivera. Gran mujer pero cargada con una "desgraciada vida". Nos ayudó muchísimo durante la etapa de la transición política de los 70. Fué la "mano derecha" de Adolfo Suárez que, cómo su "padre natural", ambos venían de las mismas ideas políticas. De una Falange que evolucionaba hacia la Democracia.

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